sábado, julio 01, 2006
El buen bailarín ( 1 ).
Como cada sábado, salí a beber unas copas con mis amigas al local de costumbre, ell
as suelen llegar tarde, así que me puse a esperarlas en la barra; ahí estaba él, sentado, fumando un habano, es algo tan poco usual, que mi vista se iba directamente a su cigarro, lo saboreaba, lo observaba mientras aspiraba el humo, se deleitaba con él, lo llevaba a su boca con delicadeza... al verlo fumar sentía algo extraño en el vientre.
Pidió ron en el mismo momento en que me traían mi margarita, siguió con la vista al barman hasta mi lugar y me observó detenidamente regalándome una sonrisa, cuando su copa le fue servida, la alzó y me dijo: "ésta va a la salud de la muchacha más bella que he visto en éste mundo", su acento... definitivamente no era de la zona, sus dientes impecablemente blancos, su sonrisa coqueta y un par de ojos azules hicieron que la sensación en mi vientre llegara más abajo, un calor bajaba por mi ombligo, podía sentirlo por mi pubis y clavarse ardiente en medio de mis piernas.
De pronto se puso de pie, pensé que se iría, mis amigas aun no llegaban y se perderían el disfrute de ver aquel hombre moreno, alto... "Me llamo Jesús Medina, para servirla", estaba de pie, junto a mi, con su olor a habano, la copa de ron en la mano, una sonrisa encantadora y un tono de voz que me recordaba un son con ritmo de bosanova.
Pensé, "sírvame, sírvame, que esta como quiere", pero le respondí, "Melissa Naranjo, encantada", le respondí. "¿Que haces sola en la barra?" ¡cuántas veces había escuchado esa frase tan absurda! si te quieren levantar ¿¡por qué no inventan una mejor!?, "espero a unas amigas", respondí con una sonrisa sarcástica.
Se sentó a mi lado, vio mi copa vacía y llamó al barman "tráigale otro a la dama", mis amigas seguían sin llegar, así que no vi ningún inconveniente en entablar una conversación con éste morenazo que a cada palabra me ponía el cuerpo a mil, estaba de paso, haciendo negocios con un empresario japonés interesado en el café de su compañía, se iría en una semana, aprovecharía de descansar en éste sitio al que le había encontrado el más bello atractivo, mientras decía esto, me miraba fijamente a los ojos si dejar de sonreír.
Después de tres copas, la familiaridad era evidente, su mano en una de mis rodillas me hizo mirarlo a los ojos gratamente sorprendida, estoy segura que tomó esa mirada como gesto de aprobación, por que mientras me deleitaba con sus palabras sobre la belleza y delicadeza de la mujer, su mano empezó a subir delicadamente por mis muslos ¡nunca lamenté tanto ponerme pantalones para una salida!.
Cuando su mano estuvo muy cerca de mi entrepiernas, comenzó a sonar un tema cadencioso de Rubén Blades, "¿bailas?", me preguntó, ¿bailar yo?, ¡claro!, le respondí, me llevó de la mano a la pista, tomo mi
cintura sin dejar de mirarme a los ojos, levantó mi brazo y empezó a llevarme por la pista con mucha agilidad, podía sentir el movimiento de sus caderas en las mías y sentir que algo más que sus caderas se movían cerca de mi, se sentía una dureza que urgía por entrar en mi, cada giro me acercaba a él y sentía rozar mis pechos en su pecho, estaba lista para lo que quisiera.
Bailamos un par de temas, cuando vi entrar a las muchachas, que estaban sorprendidas y sonreían con gesto de aprobación, se sentaron en una mesa cercana y las atendió un garzón, la verdad yo no bailaba mucho, pero Jesús era un experto llevando y yo me dejaba llevar, cuando sonó una bachata, me acercó a su cuerpo, su cara a la mia y muy cerca de mi oído me dijo "¿vamos a bailar a otro lugar preciosa?", bien, la respuesta es obvia, le bastó con tomar me de la mano y caminar a la puerta.
Pude ver a mis amigas que me daban sus miradas de complicidad mientras Jesús y yo abandonábamos el local, para llevarme en su automóvil, a "su pista de baile" en el hotel que se había alojado...
Hasta la próxima!...
Describe Melissa Naranjo ::
12 Seducidos?
Gimen mientras disfrutan...
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