jueves, agosto 24, 2006
Viaje insolito
Tuve que trasladarme, por asuntos de negocio, a una ciudad que esta a seis horas de la mía, la verdad es que está sólo a 4 horas, pero la única forma de llegar es en bus y éste para en algunos pueblos, como tenía que hacer las visitas temprano, tomé el ultimo bus de la noche, según yo, para viajar y dormir, llegar temprano y trabajar de inmediato. Para suerte mía quedaba un sólo pasaje, asiento once, ventana ¡¡¡horror ventana!!!, en fin, negocios son negocios, así que lo tomé, a mi lado iría C.D.M ¿Quién llena la lista de pasajeros con sólo sus iniciales y su numero de cédula?
Para mi grata sorpresa, C.D.M era un él y no una ella, un el bastante atractivo, que se sienta a mi lado, miro por la ventana mientras el bus parte.
C.D.M se acomoda en el asiento y lo reclina, yo lo miro (tiene unos ojos bellísimos) y me sonríe, obviamente le regreso el gesto “¿hace calor verdad?” me pregunta, sé que es un artilugio para entablar conversación, pero le sigo el juego, “si” le respondo “pero de seguro ya prenderán el aire acondicionado”, “eso espero” me responde.
El bus está en marcha y al poco instante se queda dormido, prendieron el acondicionado, pero comencé a sentir frío, sólo llevaba una blusita y una falda corta, así que le pedí al auxiliar que me prestara una frazada, muy amablemente y sin despegar la mirada de mis piernas, me la entregó, en ese entretanto C.D.M abrió los ojos soñoliento, yo me cubrí y lo miré, se había abierto un par de botones de la camisa y se podía ver un pecho limpio… mi imaginación empezó a volar, “buenas noches” le dije con una sonrisa y cerré los ojos.
Aunque lo intentaba, no podía dormir, había pasado recién una hora y me parecía que llevaba toda una noche, me di vueltas hacia la ventana y sin querer rocé con mi nalga la pierna de mi vecino, me ericé completa, mis pezones se pusieron duros y la temperatura interna empezó a subir.
De pronto, sentí una mano en mi trasero, me acariciaba suavemente, como si pensara que yo dormía, lo dejé hacer, luego en mis piernas y otra vez en mi trasero, trató de alcanzar uno de mis pechos pero por la posición en la que yo estaba le resultó imposible, yo no me moví, quería ver hasta donde llegaba, después de todo, ya estaba encendida y en la oscuridad y bajo la manta, nadie vería nada.
Sentí como levantaba mi falda y metía su mano, yo llevaba una tanguita de encaj
es, recorría los bordes con delicadeza, a la altura de mi cadera metió uno de sus dedos y siguió recorriendo los bordes…. despacito, como si durmiera, me di vueltas, se quedó quieto un buen rato, como esperando que siguiera durmiendo y recomenzó la tarea desde el principio. Sentí sus dedos muy cerca de mis vellos púbicos y de regreso la subida a mis pechos, si los tocaba y sentía mis pezones erectos, sabría que o dormía.
Cuando llegó a mi pecho le tomé la manó y sentí su sobresalto, guié su mano bajo mi sujetador y lo dejé tocarme “sssshhhit, sigue….” lo alenté, obedientemente siguió, jugaba con mi pezón, lo aplastaba, lo tomaba entre sus dedos, lo apretaba, cubría mi pecho con su mano y yo me dejaba, me sentía húmeda y ardiendo.
Tomé su mano y la llevé a mi entrepiernas, quería que me tocara, yo comencé a tocarlo sobre su pantalón, estaba duro y latente; deslizó sus dedos por mi tanga, y la movía despacito, muy lento, hasta que llegó a mi humedad y comenzó a esparcirla por mis labios vaginales, rozaba cuidadosamente mi clítoris, casi sin tocarlos y regresaba a mi humedad por más, mientras yo desabotonaba su pantalón y sacaba cuidadosamente su miembro, acercó su boca a mi pecho y comenzó a morderlo, mamarlo, lamerlo, mientras su mano se movía con más rapidez hasta que deslizó sus dedos dentro de mi.
Tenía una forma distinta de masturbarme, metía sus dedos mientras con uno que le quedaba libre apretaba cuidadosamente mi clítoris; sin dejar de ejercer presión, metía y sacaba sus dedos, cada vez los más adentro y con mayor fuerza, por mi parte, agitaba mi mano con más velocidad y más presión.
Sentía que mi orgasmo venia, mordía mi mano libre para no gritar, me estaba dando un placer indescriptible, “me voy” le susurré lo mas bajo que pude “vamos” me respondió, ambos respirando muy aprisa y tragándonos los gemidos orgasmamos casi a un tiempo, sentía salir su semen y mojar con su tibieza mi mano, retiró sus dedos, limpió mi mano (no sé con qué) y acomodó diestramente mi ropa, me quedé dormida, como no hacerlo, tener un orgasmo silencioso es agotador.
Cuando llegué a la Terminal fue que desperté, C.D.M ya no estaba a mi lado, seguro se había bajado en otra parada, pero si estaba un papel y un número de teléfonos con un “llámame si quieres que nos veamos otra vez”, no creo que lo llame, pero de todos modos, fue divertido, el mundo da vueltas, tal vez me lo encuentre en otro viaje y pueda preguntarle su nombre...
Describe Melissa Naranjo ::
7 Seducidos?
Gimen mientras disfrutan...
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