sábado, noviembre 11, 2006
Pintor (parte 3)
Me quedé pensativa, miré a un lado, la botella de vino seguí ahí, l
a tomé, tomé las copas y salí de mi habitación con dirección al tercer piso, subí por las escaleras, tratando de tardar más, algo que yo ya quería con ansias, caminé por el pasillo, hacía frío, caminaba descalza.
Golpee la puerta suavemente, dos veces, el la abrió, no creo que fuera mi imaginación, pero leí en su rostro la sorpresa, fijamente lo miré a los ojos y le dije “se te quedó la botella en mi cuarto, la traje, no sea que ella te extrañe”, sin hablar me hizo pasar a su habitación, me tomó de la mano, quitó la botella y las copas las puso en su mesa de noche, con sus manos suaves, tomó mi cara entre ellas y con lentitud, me besó en los labios, el superior primero y el inferior después.
Recorrió con su boca mi cara, sentía su respirar en mi piel, no podía hablar, el no decía nada, sus besos lo llevaron a mi cuello mientras sus manos desabotonaban mi blusa, el roce de sus manos en mis pechos, hizo que mis pezones se erectaran dolorosa y deliciosamente, él lo notó, por que pasó muy tiernamente su dedo índice por uno de ellos, mientras el hacía todo esto, yo me quedé muy quieta, lo dejé hacer, reabotonó mis pantalones y los bajó, entonces notó que estaba descalza “tiene los pies fríos, vengase a mi cama, acomódese”, los tomó y comenzó a frotarlos, yo sobre su cama, sólo en sujetador y tanga, sus dedos recorrían mis pies, él sabía muy bien lo que hacía, los tomaba desde mis talones
y con su dedo pulgar hacía presión en ellos, yo conocía esa técnica… luego, mientras seguía masajeando mis pies, empezó a besar cada uno de mis dedos, posaba sus labios en ellos, casi tímidamente, hasta que llegó a mi dedo meñique, ese se lo llevó completamente a la boca y lo besaba con fuerza, como si lo quisiera tragar, era una sensación extremadamente novedosa y exquisita, sentía mi cuerpo temblar, mi respirar agitado, mi sexo húmedo y caliente… sentía que va a reventar en un orgasmo y entonces, se detuvo.
Se quitó la playera que llevaba y se tendió a mi lado, con cuidado sirvió una de las copas y me la entregó “beba” me decía…”Y tu?” le pregunté… yo encontré una copa mejor y con la botella, empezó a dejar caer sobre mi pecho, pequeñas gotas, las que lamía muy despacio, cada vez las gotas llegaban más abajo, de pronto, vertió un pequeño chorro en mi ombligo y lo lamió igual que un gatito bebiendo leche… sentía como se deslizaban algunas gotas por mis caderas, el mismo comenzó a dejar rebasar mi vientre y a lamer siguiendo la ruta que este dejaba, metió sus manos entre mi
s piernas, hizo que las abriera lo suficiente para dejar sacar la tanga que le estorbaba ¡¡¡que maravillosa sensación dejarlo beber de mi sexo!!! se contrastaba seguro el sabor frío del vino, con las mieles tibias de mi deseo
Ahí estaba, lamiendo de arriba abajo, haciéndome subir a un grado de excitación extrema, metía su lengua en mi, ahora ya sin el vino, tocaba con sus dedos, observaba y volvía a lamer, aun en este grado de excitación, no lograba hacer nada, me dejaba amar sin ningún tipo de remordimientos, ya habría tiempo de retribuir tanto placer….
Describe Melissa Naranjo ::
4 Seducidos?
Gimen mientras disfrutan...
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