miércoles, diciembre 06, 2006
Clarissa y yo
La verdad es que era un día frío, salimos muy temprano con mi amiga Clarissa a hace compras y a almorzar al mall, de postre, torta de chocolate, era el día de consentirnos, así que un par de calorías de más nos da lo mismo, “ya las quemaremos ésta noche” y nos reímos, es verdad, esa noche teniamos fiesta.
No sé por qué, pero nos vinimos a mi casa, estábamos muy cansadas, nos dolían los pies y la verdad, teníamos frío. Subí la calefacción mientras preparaba el café, uno muy bueno al que llaman ecológico, que me envía de vez en cuando Jesús, que aromatizado con cardamomo te pone a mil, especial para antes de una fiesta (o para después, en esas mañanas en que no te puedes levantar)
Cuando el café estuvo listo, la temperatura del departamento había subido, Clarissa gusta de su café con amaretto, me decidí a probarlo también, no se si fue la situación, el alcohol o que, pero el que nos diera calor fue lo que provocó todo.
Poco a poco y trago tras trago nos fuimos desprendiendo de la ropa, tras la blusa de Clarissa podía ver un bello sostén de encaje color azul, cuando le mencioné lo del sostén Clarissa se quitó la blusa, tiene unos pechos lindos, redondos y firmes, bajo el encaje podía ver sus pezones, dos aureolas oscuras, creo que ella noto que las miraba, saco su sostén tomó mi mano y la puso en su pecho. Quedé petrificada por un instante, pero sentir la tibieza de su piel en mi mano provocó una oleada en mi espalda y mi mano se deslizo por su pecho; ella sonrió, lo disfrutaba y yo me excitaba. Ella se acercó a mi y comenzó a tocar mis pechos, sacó mi sweater y luego mi sostén, nos besamos…
Sus labios eran esquistos, sentir sus pechos en los míos fue una cosa que no puedo describir, es a primera vez que me pasa algo así, no era habitual, pero era delicioso, Clarissa tiene una piel muy suave, cuando miraba películas pornográficas, siempre miraba como las chicas se tocaban y tengo que admitir que me encendían, pero jamás pensé llegar a tener mi propia escena.
Clarissa manejaba la situación, sabía muy bien lo que hacía, yo la seguía con movimientos torpes, ella sonreía y no paraba de besarme, mordía suavemente mis pezones, los retorcía ya duros en sus dedos, mientras metía su otra mano por mi tanga, tocando delicadamente cada pliegue, abriéndose paso hasta meter uno de sus dedos en mi, que en ese instante, estaba húmeda y lista para cualquier acción.
No hablábamos, sólo me miraba y seguía, de pronto yo repetía las acciones, besaba sus pechos y tengo que admitir, era delicioso, por fin comprendía por qué los hombres se van en picada a ellos…
Describe Melissa Naranjo ::
10 Seducidos?
Gimen mientras disfrutan...
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